El Hospital Garrahan amplió la atención quirúrgica destinada a niñas, niños y adolescentes con parálisis facial congénita o adquirida. El equipo de Cirugía Plástica realizó 14 intervenciones en lo que va de 2026, una cifra que contrasta con la única cirugía concretada en 2023. La evolución representa un incremento del 1300 % en tres años, de acuerdo con la información difundida sobre la actividad del centro pediátrico.
Un programa específico para la parálisis facial
El crecimiento de esta práctica comenzó a consolidarse en 2024, cuando el hospital puso en funcionamiento el Programa de Parálisis Facial. La iniciativa permitió aumentar la cantidad de pacientes tratados cada año y concentrar la experiencia profesional necesaria para procedimientos de alta complejidad.
La técnica de reanimación facial, conocida también como “cirugía de la sonrisa”, busca recuperar el movimiento de determinados músculos de la cara para que los pacientes puedan movilizar la boca y las comisuras. En algunos casos, el abordaje puede complementarse con otra intervención orientada a favorecer el cierre de los ojos.
- 2023: se realizó una cirugía de reanimación facial.
- 2024: comenzó el Programa de Parálisis Facial.
- 2026: ya se concretaron 14 intervenciones.
Entre las situaciones atendidas aparecen pacientes con síndrome de Moebius, una alteración congénita relacionada con el desarrollo y el funcionamiento de los nervios craneales que controlan los músculos de la cara, en especial el nervio facial. Según explicó Sebastián Apa, jefe del servicio de Cirugía Plástica, esa condición también puede comprometer funciones vinculadas con el habla, la alimentación y la deglución cuando están involucrados otros nervios.
“Los niños con Síndrome de Moebius pueden presentar dificultades para cerrar los ojos, debido a la alteración del nervio facial que da el estímulo.”
La parálisis facial adquirida se presenta cuando un nervio que funcionaba con normalidad resulta afectado por distintas causas, entre ellas infecciones virales, traumatismos o cirugías. En estos casos, la reanimación facial puede contribuir a recuperar el movimiento de los músculos afectados, según la descripción del procedimiento realizada por el equipo del hospital.
Más capacidad quirúrgica
El aumento de las intervenciones fue asociado con el ordenamiento de los quirófanos, la participación de profesionales capacitados y la incorporación de equipamiento médico de alta complejidad. Esos cambios permitieron optimizar los tiempos de atención y fortalecer la respuesta del servicio frente a pacientes pediátricos que requieren tratamientos especializados.
Con este desarrollo, el Garrahan pasó a encabezar la cantidad de procedimientos de este tipo en América Latina. La ampliación de la práctica se integra a la atención de niñas, niños y adolescentes con alteraciones congénitas o afecciones adquiridas que pueden afectar movimientos esenciales de la cara y otras funciones vinculadas con la comunicación y la alimentación.